

Los palestinos conmemoran la Naqba
Pere Maruny / 15-05-2008
Jerusalén estaba tranquila esta mañana pese a sus ilustres visitantes. O quizás por ellos. Sea como fuere, lo cierto es que desde que ayer llegara el presidente norteamericano, George W. Bush, para festejar el sexagésimo aniversario del estado de Israel, mucha gente ha evitado circular por una ciudad clausurada.
Pero, como cada año, el aniversario de Israel coincide con lo que los palestinos llaman la Naqba , o la catástrofe. Mientras los israelíes festejan su independencia, los palestinos conmemoran el principio de sus desgracias.
Contagiados del estado apático de la ciudad, apenas 30 personas se han concentrado frente a la Puerta de Damasco, la entrada al barrio árabe de la ciudad vieja de Jerusalén, para conmemorar el día de la Naqba. Portan banderas de la ONU con la leyenda “por el derecho de retorno 194”, haciendo referencia a la resolución del organismo internacional que garantiza este derecho, jamás aplicada. “La gente tiene miedo de venir aquí. La policía les filma y luego hay represalias”, asegura uno de los pocos asistentes, a quien parece no importarle el policía que, cámara en mano, filma sin disimulo a quienes están concentrados.
Las cosas son muy diferentes en Ramala. Al llegar al centro de la capital administrativa palestina, miles de personas se congregan en las calles. La manifestación del mediodía se inicia en la Muqata, frente al mausoleo del difunto líder palestino Yasser Arafat, y avanza festiva hasta alcanzar la plaza de Al-Manara, centro neurálgico de la ciudad.
Hay algo esperanzador en esta manifestación. No hace tanto, todas las manifestaciones en las ciudades palestinas eran monopolizadas por los diferentes grupos armados, que aprovechaban la ocasión para hacer una demostración de fuerza o, simplemente, para pavonearse. Hoy, sin embargo, Ramala ha sido tomada por gente de todas las edades, por lo que podría denominarse su sociedad civil.
Pero las apariencias engañan y, como se apresura a remarcar Abu Eid, portavoz de la OLP, no están todos los palestinos. “Hoy no ha venido nadie de Hamás”, exclama eufórico el joven portavoz. Y no le falta razón: Estamos en Ramala.
Acabada la manifestación, el siguiente acto es en el campo de refugiados de Qalandia. Entre este campo y el de Aida, en Belén, 21.915 globos negros son lanzados al aire, uno por cada día pasado desde la creación del Estado de Israel, para mayor regocijo de los chavales de los campos, donde las alegrías se suministran con cuentagotas. En Qalandia, los globos negros lanzados al cielo traspasan sin dificultad el muro de separación que pasa enfrente del barrio. No así las personas, que siguen haciendo cola para pasar el check point del mismo nombre.
A la salida del campo, un grupo de jóvenes ha montado alguna barricada mientras los soldados israelíes que vigilan el puesto de control disparan balas de goma, apuntando. Es otra señal de que, pese a todo, la Naqba sigue siendo una realidad cotidiana.-galería de fotos-